viernes, 19 de enero de 2018

Reseña: Mensajes en las paredes del baño de Julia Walton




Título: Mensajes en las paredes del baño.
Autor: Julia Walton.
Editorial: Numeral.
ISBN: 9789874085191.
Páginas: 248.
Precio argentino: $295.

Desde los 12 años, Adam se siente atormentado por voces y alucinaciones. Pero recién después de un grave incidente los médicos le diagnostican esquizofrenia. Ahora Adam tiene 16 años y –con el apoyo de su madre y el marido de ella, Paul- comienza un tratamiento clínico con una droga experimental. Lentamente, las cosas parecen mejorar. Las alucinaciones todavía lo acompañan pero él puede delinear lo que es real y lo que no, y eso hace la diferencia.

El diario que lleva Adam durante la prueba transporta a los lectores a la mente de un inteligente e ingenioso joven que experimenta y disfruta en silencio los avances de esta “droga milagrosa”. De repente todo parece posible, hasta el amor. Adam se enamora, hace nuevos amigos y es aceptado en el Equipo Académico. Hasta que el tratamiento empieza a fallar…

En un debut brillante, sincero e inesperadamente divertido, Julia Walton crea una tensa historia psicológica con un protagonista al que lector acompañará desde la primera página.


Mensajes en las paredes del baño está narrado por Adam, pero a través de lo que él le escribe a su terapeuta. Resulta que  sufre de esquizofrenia, a pesar de tener tan solo dieciséis años, y no quiere hablar con su terapeuta, por lo que él le propone contestar sus preguntas por escrito.

Desde su diagnóstico, Adam cambió. Sus amigos y profesores comenzaron a tenerle miedo y a creer que él era peligroso y debía irse del colegio... y eso hizo. En este nuevo colegio religioso, nuestro protagonista no quiere desencajar ni que le tengan miedo. Ocultará su realidad a sus nuevos compañeros y tratará de ser lo más normal posible. Pero la medicina comienza a fallar, el miedo a que lo descubran se apodera de él, no tiene idea de lo que ocurrirá.

No tener la posibilidad de sentirse solo, ni si quiera cuando lo estás.

Gracias a conocidas, estudiantes de psicología, sé que el libro está muy bien logrado, pero no deja de ser una historia ficticia (y la autora lo aclara). Así que, por favor, nada de críticas e investiguen qué tiene de real la descripción sobre la esquizofrenia, para poder darse cuenta de lo que está inventado.

Me encantó el protagonista. Aunque con la mayoría de decisiones que tomaba, yo no estaba de acuerdo, su humor morboso me hizo que le tomara cariño mientras más leía (más de una vez mi familia se burlaba de mi por las carcajadas que soltaba después de tanto silencio). También me gustó el hecho de que ame cocinar y le haga ricas cosas a su familia, porque es una gran muestra de amor.

Adam es el único personaje totalmente profundo, pero me pareció bien eso, ya que nosotros conocemos a la gente que lo rodea a través de lo que le escribe a su terapeuta.

De todas formas, me hubiese gustado conocer más a Maya, su novia. Ella es seria y muy estudiosa y se nota desde lejos el amor que le tiene a su chico. Me hubiera sentido mejor si es que él le hubiese contado sobre lo que padece porque se supone que la quiere y no debería ocultarle nada.

Mi personaje favorito entre todos fue Paul, el padrastro de este joven de dieciséis años. A pesar de que me molestó muchísimo que no se supiera comportar del todo bien ante Adam, él es una de las personas que más lo ama y hace todo lo que tiene al alcance para que su hijastro esté bien. Y por último, el más odiado, fue la madre de Paul, quien realmente es una bruja que necesita que le laven la boca con jabón.

-¿Y si no creo en Dios?
-Entonces usa el tiempo para pensar en la clase de persona que quieres ser y, por lo menos -dijo lentamente-, cree en ti mismo.

La forma que eligió Julia Walton para contar esta historia, me gustó mucho, fue muy original, pero lamentablemente se me hizo muy lento el libro y sólo se aligeró llegando al final. De todas formas, en todo momento estuve intrigada con lo que le ocurriría con Adam cuando su medicamento comenzara a fallar.


Por favor, hablemos de los últimos capítulos del libro. No sé si fue por agotamiento mío (es que lo terminé un domingo por la noche) o si realmente todo me llegó muchísimo, pero la verdad es que solté un montón de lágrimas con todo lo que estaba ocurriendo. El final que la autora eligió para este libro, en mi opinión, fue perfecto. La vida de Adam sigue sin nosotros.

Y también me gusta el aroma que emanan los libros.

Mensajes en las paredes del baño es una novela un poco lenta, pero que te lleva intrigado hasta el final. En él conoceremos a Adam, un chico de dieciséis años que sufre de esquizofrenia y está harto de que todos le tengan miedo y lo miren raro.



{3,5/5}
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