miércoles, 30 de agosto de 2017

Reseña: Testigos invisibles de Agustina Caride


Título: Testigos invisibles.
Autor: Agustina Caride.
Editorial: Vestales.
ISBN: 
9789873863875.
Páginas: 286.
Precio argentino: $309.

Tematika |



Basta, Any, me digo, es solo un sueño. Pero ¿y si no? ¿Y si no lo es? ¿Por qué, entonces, es tan intenso? ¿Por qué me levanto cansada, exhausta, aturdida? Me gustaría decirle esto a Ita, mientras estamos en clase, porque ella es mi amiga y me va a entender. Sin embargo, le escribo sobre Sonia. "¿Tu vecina, la que nunca nadie vio? ¿La que se esfumó?", me responde por whatsapp. Sí, pienso, esa, Ita, la que me enseñó a verla, la que me puede hablar de los sueños y de lo que se ve con los ojos cerrados. ¿Y si el sueño no es un sueño? ¿Y si mi vecina, a la que nunca nadie vio, nunca estuvo? ¿Si la casa de abajo a la mía sigue tan abandonada como siempre? Pienso eso y tipeo en el teléfono para Ita: "Necesito que me ayudes".

Any vive con su mamá y su hermano Juanjo. Cursa el último año de la escuela secundaria. Es callada, poco sociable, prefiere el silencio. Tal vez algo más desde que su papá murió. No hace mucho conoció a Sonia, una inesperada vecina, que ocupó la casa de abajo a la suya. Sin embargo, un día, Sonia se fue con la misma rapidez con la que había llegado. Any necesita encontrarla, necesita saber que ella estaba allí, que las cosas que le dijo, las cosas que la hicieron sentir bien son ciertas, que suceden. Junto a Ita y a Juanjo va a buscar a Sonia, va a tratar de entender los sueños que, tal vez, no sean sueños, va a buscarse a sí misma como quien persigue algo imposible: como quien puede ver los colores de lo invisible.

Gracias, Agus Caride, por la hermosa merienda que nos serviste y por darme un ejemplar de tu libro, el cual está hermosamente dedicado. También a la editorial Vestales, por permitirnos eso.
Testigos invisibles está narrado, principalmente, por Analía, pero también por su amiga Isabela y su hermano Juan José. Mientras que estas dos amigas están cursando el último año de secundaria, Juanjo estudia cine.

Any está muy nerviosa. Hace varios días que no ve a su vecina, Sonia. La necesita con desesperación, es la única que puede entenderla. Sonia le enseñó muchas cosas, pero lo más importante es que le enseñó que, en nuestro mundo, hay mucho más de lo que uno puede ver, hay mucho más y son pocos los que realmente aceptan ver.

La joven porteña siente que su vecina, quien ya pasó los cuarenta años, podría ayudarla a entender un poco más sobre su sueño, a saber qué es lo que realmente significa el soñar varias veces lo mismo, pero siempre con nuevos detalles. Any sueña que está cerca de un lago, es invierno y sabe que hace frío por la nieve que hay en el paisaje; hay una cabaña cerca y, dentro, hay un chico cuya mirada de auxilio la persigue a todas partes.
¿Es un sueño realmente?

Con la ayuda de Ita y de Juanjo, Any buscará a Sonia y, mientras lo hace, descubrirá cosas que nunca imaginó y que le darán un giro inesperado a su vida.

Así debería vivir uno la vida, como si cada
 día fuera a terminar en la eternidad.

Voy a comenzar alagando la pluma de la autora, que es increíble.
A ella no la conocía, por lo que, cuando me habló para que vaya a merendar a su casa así me presentaba su libro, tuve que investigar sobre ella antes de responderle. Para mi, la forma de escribir de Agus es una enorme sorpresa, logró que me sienta parte de la historia: a donde Any, Juanjo e Ita iban, estaba yo y todo lo que ellos sentían, era lo que yo estaba sintiendo. En ningún momento tuve la sensación de que haya escrito escenas de más ni que me haya faltado contar información: todo lo que sentí que debía decir fue dicho a la perfección.

Los personajes están armados perfectamente. Por un lado tenemos a Any, una joven perceptiva a la que le gusta hablar solamente si es necesario. Mientras que a ella le gusta el silencio, Ita lo odia y habla hasta por los codos, es súper atolondrada y capaz de pensar mil cosas a la vez y marearse ella sola. Lo que Juanjo ama es el cine y, para su edad, parece ser un chico muy maduro a quien le gusta la independencia. Estos tres personajes son los responsables de que la historia sea una maravilla.

Cuando con Agus hablamos de la portada, ella nos contó que le dio el si porque reflejaba el estado emocional de Any a la perfección. Ahora que terminé el libro, sé que es verdad. Yo interpreto como que nuestra protagonista lo tiene todo, por eso los colores, pero aún así hay muchas cosas que hacen que se sienta perdida y por eso la niebla. Sé que si hubiese pasado por una librería y hubiese visto el libro, lo hubiese levantado para leer la sinopsis y, pensarlo dos veces, me traería a mi casa.

Una cosa más... cuando creemos que todo se resolvió y vamos a tener un final cerrado, en la última linea escrita se nos sorprende con una incógnita terriblemente importante, que nos deja con la boca abierta a todos.
Seguramente muchos quieran una continuación de la historia, pero yo creo que ese final es perfecto. Any es la que tiene cosas que investigar, pero nosotros llegamos hasta acá. La acompañamos en el momento más importante y ahora tenemos que dejarla ir.

Acordamos no decir nada, pero no como en los viejos tiempos, cuando guardar
el secreto era parte de un juego. No es secreto, es silencio. No es juego, crecimos.

Testigos invisibles es una novela extremadamente original, entretenida y muy dinámica, gracias al misterio que encontramos en sus páginas, nuestro corazón sube, más de una vez, a nuestra garganta. El libro nos hace pensar (sobre todo cuando ya terminamos de leerlo) si es que en realidad hay "cosas" que no aceptamos ver, pero que aún así conviven con nosotros.

La muerte es como el sol -me dijo Sonia ese día-: 
cuesta mirarla de frente

Sin duda este libro se convirtió en uno de mis favoritos. Muero de leer más contemporáneos de esta autora, así que Agus, ¡apurate a escribir algún otro libro, que tu público te aclama! 




{5/5}



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